Hoy puede ser un gran día...

10.06.2006

Ayer fue un horrible día

Hay cosas que no puedo controlar, como el enojo. me sobrepasa y reacciono de forma muy indebida... Ayer fue un día de esos, ya van tres en tres años, demasiados.

Estaba preocupada, Gabriel mi hijo de 3 años, habia pasado mala noche, vómitos desde las 2 a las 7 de la mañana... hora en la que porfin logró conciliar el sueño. Le di las indicaciones a mi mamá sobre que darle de comer y beber durante el día y me fui a trabajar. Como a las 12:00 hrs. me llama John avisándome que en casa no habia nadie, que sólo encontro una nota en la que mamá avisaba saldría. ¿Y Gabriel?, pues en el jardín... No lo podía creer, si apenas durmió, ¿como fue que la abuelita le diera más importancia a salir de casa y llevarlo enfermo al jardín?, ¡pucha! si habia quedado claro, por lo menos para mí, con la conversación de la mañana que Gabriel se quedaría ahí con ella...

Me dio rabia, hablé con ella por telefono, pero como que no me escuchó, no me dijo nada... Me retiré temprano del trabajo, al llegar a casa cerca de las 17:00 hrs, encontré a mi bb con fiebre, decaído, paliducho... la casa patas para arriba, un caos. Hablé con mamá, pero su actitud de indiferencia me sacó de mis casillas.... y no dejé de pensar mue simplemente era más importante su salida que la salud de su único nieto.

Que no le dije!!, me extralimité... en medio de atender a mi hijo y limpiar todo el desorden, no pare de hablarle, de hacerla entender mi punto de vista, de tratar de comprender el suyo... pero ella no decia nada, me hirbió toda la sangre... al ver a un cabro chico de tres años enfermo, vomitando, afiebrado y decaído; y con tan mala suerte que la mamá tiene la necesidad de trabajar, por el bien de todos, y con una abuela que si bien es cierto lo a cuidado desde siempre, aveces tiene este tipo de salidas.

Le hable, le hable.. no paré de hablar hasta las 18:30... hora en la que hasta la empujé para que reaccionara, pero nada, ni una palabra... al ver su llanto me di cuenta que no la dejé nunca hablar, me dio verguenza no controlar mi boca, mi ira, mi enojo, mi reacción ante ella. Le pedí perdón, pero ya era tarde, ahora ella erea quien no quería escuchar.

Luego llegó mi esposo y me habló, me hizo entender la actitud violenta que adopto, la cual no controlo, ni siquiera me doy cuenta de que la tengo.

Las fuerzas se van, las ganas también... estar viviendo prácticamente acinados me tiene loca, no tener una casa donde cada uno tenga un rinconcito, donde tener privacidad con mi esposo. Tener que vivir separados despues de casi cuatro años.. no haber pasado nunca una noche juntos, ni cuando pololeábamos... todo a la carrera, rapidito... que no despierte el niño shhhhh....

Es un estress constante, las deudas, no poder estar en casa el tiempo que me gustaría... tener que salir a trabajar antes de las 8:00 y volver a las 19:30... compartir hora y media con mi hijo, antes de que se duerma, y dos horas con mi amor, que decir de mi mamá con a cual apenas si cruzo palabra, no hay tiempo... a la que veo tejer y tejer a crochet todo el día...

Hay días que me gustaría simplemete no existieran como el de ayer.

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